Infecciones respiratorias, alimentación y crecimiento
Tos, moquitos y fiebre
Mantenlo bien hidratado, deja que descanse y observa si presenta dificultad para respirar, respiración rápida, hundimiento del pecho al respirar, fiebre persistente o si deja de comer o beber. Ante estos signos de alarma, llévalo a un establecimiento de salud. No le des antibióticos ni jarabes para la tos sin indicación médica: la mayoría de las infecciones respiratorias en niños son virales y requieren principalmente cuidados de apoyo.
Puedes cuidarla en casa si respira normalmente, come y bebe bien y no presenta fiebre persistente ni otros signos de alarma. Mantenla bien hidratada, deja que descanse y observa cómo evoluciona. Llévala al centro de salud si la tos dura más de una semana empeora o presenta dificultad para respirar, respiración rápida, hundimiento del pecho, fiebre persistente o decaimiento importante. No le des antibióticos ni remedios caseros sin indicación médica.
Sí, los niños pueden tener varias infecciones respiratorias virales al año, especialmente entre los 6 meses y los 5 años, porque sus defensas aún se desarrollan. Si los síntomas reaparecen después de una semana, podría ser una nueva infección. Mantenlo bien hidratado, ofrécele una alimentación adecuada, deja que descanse y observa su evolución. Llévalo a un establecimiento de salud si tiene dificultad para respirar, fiebre persistente, decaimiento importante, deja de comer o beber, o si los episodios son muy frecuentes o prolongados.
La mayoría de los resfríos y gripes en niños son virales y causan tos, congestión, secreción nasal y fiebre que mejora en pocos días. Puede sospecharse una infección bacteriana si la fiebre es alta o dura más de tres días, los síntomas empeoran después de mejorar, hay dificultad para respirar, dolor intenso de oído o secreción nasal espesa por más de 10 días. La evaluación médica permite confirmar la causa. Los antibióticos solo son útiles ante una infección bacteriana.
Observa cómo se encuentra, no solo su temperatura. Si la fiebre continúa después de unos días, llévalo a un profesional de salud para identificar la causa. Ofrécele líquidos con frecuencia, mantenlo con ropa ligera y dale medicamentos para la fiebre solo si fueron indicados, respetando la dosis según su peso. Acude de inmediato si le cuesta respirar, respira muy rápido, no puede beber o alimentarse, está muy decaído o somnoliento, tiene convulsiones o presenta cualquier empeoramiento.
Si está activo, come y bebe normalmente y respira sin dificultad, puedes cuidarlo en casa: limpia su nariz con suero fisiológico y ofrécele líquidos con frecuencia. Estos síntomas son comunes en los resfriados y suelen mejorar progresivamente. No le des antibióticos ni medicamentos para la tos o el resfriado sin indicación profesional. Consulta si los síntomas empeoran o persisten. Acude de inmediato si respira rápido o con dificultad, se le hunde el pecho, no puede beber o alimentarse, está muy decaído o tiene labios o rostro azulados.
Sentirlo caliente no siempre significa que tenga fiebre. Mide su temperatura con un termómetro: si en la axila marca 37,5 °C o más, se considera fiebre. La temperatura varía durante el día. Si es normal y no hay otros síntomas, no necesariamente está enfermo. Si confirmas fiebre repetida durante varios días, llévalo a un establecimiento de salud para identificar la causa.
Ningún alimento cura la tos. Mantén una alimentación variada y ofrécele líquidos con frecuencia, como agua, sopas o caldos, para hidratar su garganta. Las frutas y verduras aportan vitaminas y minerales necesarios para su recuperación. Llévalo a un establecimiento de salud si la tos dura más de dos semanas empeora, presenta fiebre persistente, dificultad para respirar, respiración rápida o come o bebe poco.
Puede tener otitis si le duele el oído, se toca o jala la oreja con frecuencia, llora más de lo habitual, tiene fiebre o sale líquido del oído. Ofrécele líquidos, mantenla cómoda y dale medicamentos para el dolor o la fiebre solo si fueron indicados por un profesional. No coloques gotas ni otras sustancias en el oído sin indicación médica. Llévala a un establecimiento de salud para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento. Acude de inmediato si sale pus del oído, tiene fiebre alta persistente, cuesta despertarla o empeora su estado general.
No se recomienda: la mayoría de estos cuadros son causados por virus y los antibióticos no los curan. Úsalos solo si los indica un profesional de salud. Ofrécele líquidos con frecuencia, limpia su nariz con suero fisiológico y observa su evolución. Llévalo a un establecimiento de salud si la tos empeora o dura más de dos semanas, tiene fiebre persistente, respira rápido o con dificultad, o come o bebe poco.
Llévala de inmediato al hospital si respira muy rápido, se le hunde el pecho, mueve mucho las alas de la nariz, hace ruidos extraños al respirar o le cuesta hablar, llorar o alimentarse por falta de aire. También si sus labios o la piel alrededor de la boca se ponen morados o azulados. Estas señales requieren atención médica urgente, especialmente en niños pequeños.
Sí, especialmente en menores de 5 años, porque sus defensas aún se desarrollan y están expuestos a muchos virus. Lo importante es que se recupere bien entre episodios, juegue, coma y crezca normalmente. Llévalo a un establecimiento de salud si los resfriados se repiten sin que se recupere, duran más de lo esperado o presenta fiebre persistente, respiración rápida, dificultad para respirar o come o bebe poco.
Si está activo, juega, come y bebe normalmente y respira sin dificultad, probablemente tenga una infección respiratoria leve, como un resfriado. Generalmente puedes cuidarlo en casa con líquidos frecuentes, su alimentación habitual y limpieza nasal con suero fisiológico. Observa su evolución y llévalo a un establecimiento de salud si tiene fiebre persistente, respira rápido o con dificultad, rechaza alimentos o líquidos, o si los síntomas empeoran o duran más de dos semanas.
En casa no puedes diferenciarlas con seguridad. El semáforo te orienta según cómo se encuentra tu niño. Verde (vigila en casa): tiene tos y moco, sigue comiendo y bebiendo y respira normalmente. Amarillo (consulta): respira más rápido de lo normal, come o bebe menos o la fiebre persiste. Rojo (acude de inmediato): le cuesta respirar, se le hunde el pecho al respirar o no puede beber o lactar. Las señales del color rojo pueden indicar una infección respiratoria grave, como neumonía, y requieren atención médica urgente.
Llévala a un profesional de salud, especialmente si la fiebre continúa o empeora. Una disminución leve del apetito puede ocurrir durante una infección, pero vigila que siga tomando líquidos y que su estado general no empeore. Acude de inmediato a emergencia si le cuesta respirar, respira muy rápido, está muy decaída o cuesta despertarla, no puede beber o rechaza líquidos, vomita todo, tiene convulsiones o presenta labios o rostro azulados.
IRA significa Infección Respiratoria Aguda. Afecta las vías respiratorias, como la nariz, la garganta y los pulmones, y comienza de forma repentina. Es muy frecuente en menores de 5 años y suele ser causada por virus, aunque también puede deberse a bacterias. La mayoría son leves y mejoran con cuidados en casa. Sin embargo, reconoce señales de alarma como dificultad para respirar, respiración rápida, dificultad para beber líquidos o mucho decaimiento, pues pueden requerir atención médica.
Son más frecuentes en menores de 5 años, porque sus defensas aún se desarrollan y tienen mayor contacto con personas que pueden transmitirles virus. Los bebés y niños pequeños, especialmente los menores de 2 años también tienen mayor riesgo de presentar formas graves de algunas infecciones respiratorias. En esta etapa es importante reconocer a tiempo señales como respiración rápida, dificultad para respirar, rechazo de líquidos o decaimiento.
Observa cómo se encuentra, no solo su temperatura. Si la fiebre continúa después de unos días, llévalo a un profesional de salud para identificar la causa. Ofrécele líquidos con frecuencia, mantenlo con ropa ligera y dale medicamentos para la fiebre solo si fueron indicados, respetando la dosis según su peso. Acude de inmediato si le cuesta respirar, respira muy rápido, no puede beber o alimentarse, está muy decaído o somnoliento, tiene convulsiones o empeora.
La tos puede durar una semana durante una infección respiratoria y no siempre requiere antibióticos u otros medicamentos. Los antibióticos no sirven contra los virus. Como la tos continúa pese a los medicamentos, llévalo a un profesional de salud para identificar la causa y revisar el tratamiento. No le des ni cambies medicamentos por tu cuenta. Mientras tanto, ofrécele suficientes líquidos y vigila su respiración. Acude de inmediato si respira rápido o con dificultad, se le hunden las costillas, está muy decaído, le cuesta beber o tiene los labios azulados.
Alimentación y crecimiento infantil
Más que una vitamina específica, ofrécele una alimentación variada y suficiente que aporte hierro, zinc, vitaminas A, C y D y calcio para su crecimiento y desarrollo. Incluye a diario huevo, pescado, carnes, menestras, frutas, verduras y alimentos ricos en calcio, según su edad. No le des suplementos de vitaminas por tu cuenta: deben indicarse según su edad, alimentación y necesidades.
Ofrécele a diario una alimentación variada con proteínas (huevo, pescado, pollo, carne o menestras), frutas, verduras, cereales o tubérculos (arroz, papa, camote, avena o quinua), lácteos o sus equivalentes y grasas saludables, como palta. Una alimentación equilibrada, con suficiente energía y nutrientes, favorece su crecimiento y desarrollo.
Ofrécele a diario proteínas (huevo, pescado, pollo, carne o menestras), lácteos o sus equivalentes, frutas y verduras de distintos colores, cereales o tubérculos (arroz, avena, papa, camote o quinua) y grasas saludables, como palta o frutos secos molidos. Esta alimentación variada y equilibrada, junto con un buen descanso y actividad física, favorece su crecimiento y desarrollo.